Seguramente como a mi os da algunas veces cargo de consciencia cuando vuestro equipo fotográfico lleva x tiempo sin salir a explorar mundo. Ese sentimiento, al que yo llamo dolor de objetivo, me sobrevino hace algunos días y decidí ponerme a investigar exposiciones y aperturas. La pena vino después, al encontrarme tras un tiempo disparando, solo con descartes.
Tiempo perdido, para nada. Los descartes son las pequeñas fallas u olvidos en nuestro aprendizaje que vamos corrigiendo a base de palos.
Así que en esta entrada sin imágenes va una dedicatoria a todas esas fotos descartadas, enviadas con rabia a la papelera de reciclaje y que tanto nos han enseñado.

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